jueves, 27 de junio de 2013
Lista de contraseñas pendejas!!!!!!!!!!!!!!!!
SplashData, compañía que se dedica a desarrollar herramientas para el manejo de cuentas y contraseñas en teléfonos móviles, ha revelado su listado anual de las contraseñas más inseguras del 2011, las cuales tendrían mayores probabilidades de ser adivinadas por personas maliciosas en busca de entrar a cuentas privadas de otras personas, contando correos electrónicos y credenciales para redes sociales.
Se hizo un compilado de 25 combinaciones inseguras, destacando la primerísima opción; password (contraseña), seguida de secuencias numéricas obvias como 123456 y 12345678, junto con otras secuencias del teclado que por lo general son muy mala opción a la hora de escoger una clave de seguridad.
Sin más, veamos el listado completo de las 25 contraseñas más inseguras en Internet:
password
123456
12345678
qwerty
abc123
monkey
1234567
letmein
trustno1
dragon
baseball
111111
iloveyou
master
sunshine
ashley
bailey
passw0rd
shadow
123123
654321
superman
qazwsx
michael
football
miércoles, 12 de junio de 2013
Letra Pendejos de Alberto Cortez Y Facundo Cabral
Mi abuela decia:
Habría que acabar con los uniformes que le dan la autoridad a cualquiera!
Que es un general desnudo?
Y tenía razón ! Y tenía derecho a hablar de esto, porque estuvo casada con un coronel que era realmente un hombre valiente, solo le tenia miedo a algo?..a los Pendejos.
Un día le pregunté por qué y me respondió :
Porque son muchos y no hay forma de cubrir semejante frente.
Y por temprano que te levantes a donde quiera que tu vayas ,ya está lleno de pendejos ,
y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente....!!!!
Los hay de toda categoría por ejemplo esta :
El pendejo informático:
que es un pendejo computado.
El pendejo burócrata :
que es oficialmente pendejo
El pendejo optimista:
que cree que no es pendejo
El pendejo pesimista:
que cree que es el único pendejo
El pendejo esférico :
que es pendejo por todos lados
El pendejo fosforecente :
porque de noche se ve ,que por alla viene un pendejo
El pendejo de referencia,
Alberto, donde estas .
aahhhh ya te vi ,al lado del pendejo de la chaqueta gris
El pendejo conciente :
por que el sabe que es pendejo
El de sangre azul ,
porque es hijo y nieto de pendejos
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
Y el mas peligroso de todos :
El pendejo demagogo ,
que cree que el pueblo es pendejo ?
viernes, 7 de junio de 2013
¿Cuándo fue que esto se jodió?
Por Andrés L. Mateo
Un personaje de la muy célebre novela “Conversación en la catedral”, de Mario Vargas Llosa, se hace la misma pregunta con respecto al Perú. Pero los dominicanos nos la hemos trampeado en la piel de la decepción desde el siglo XIX. ¿Cuándo fue que esto se jodió? ¿Por qué esa fría historia circular en la que todo se repite, como si no pudiera hacerse política de otra manera?
Los partidos políticos no encarnan esencia, están constituidos por seres humanos que cargan sobre sus hombros todas las urgencias de la vil podredumbre de la carne. No hay una esencia perredeísta corrupta, ni existe una esencia peledeísta similar. Lo que hay en el país es la ausencia de un régimen de consecuencias, de instituciones sancionadoras. Y es por ello que los paradigmas de la impunidad se despliegan en la sociedad como un cortejo vergonzante que se repite una y otra vez. Esto se comenzó a joder desde el siglo XIX, y los partidos políticos tradicionales tienen un enorme peso en este descalabro. ¿No ilustra más que todo, después de las bellas metáforas que sobre sí mismos tejían los peledeístas, la presente crisis por la reforma tributaria, el papel que han desempeñado los partidos, y que consiste en formalizar el desorden social, sustituyendo a las instituciones? ¿No es la sociedad dominicana en estos momentos una sociedad secuestrada por el PLD, que reproduce la trabajosa telaraña en que se ha enredado todo el atraso social de los dominicanos, recorriendo ya el siglo XXI?
Todo el mundo dominicano de hoy es un teatro. Y, por cierto, un teatro de mala muerte. ¿Es esto un país? ¿Es esto una nación? ¿Un solo sarcasmo de Leonel Fernández, vale más que todo el sufrimiento y las privaciones que nos esperan con la reforma tributaria? ¿No estamos en medio de las bacanales salvajes del manigüerismo criollo del siglo XIX? ¿Hay alguien que desconozca que todo cuánto ha ocurrido en el manejo de las finanzas públicas fue un desfalco insolente y brutal? ¿Es posible que el exhibicionismo de los nuevos ricos, emergidos de los gobiernos de Leonel Fernández, se despliegue impune imponiéndonos una historia espantada de personalismo? ¿Y no fue ese mismo hombre quién impulsó una nueva constitución que, de cumplirse, lo tuviera ahora ante los tribunales? ¿Y esa justicia maniatada, caricaturesca, incapaz de sacudir el sueño de Ulises Francisco Espaillat, tiene voz, tiene bastón de mando para hacer pagar los daños a los depredadores? ¿No está organizado este “país” de tal manera que la corrupción actúa como el cemento invisible que une todas las piezas del tablero?
Si algo nos conmueve todavía es la concepción tan aldeana que tenemos del Estado-nación. Lo que humilla es que en pleno siglo XXI la riqueza pública sirva para financiar canallas que se disfrazan de “líderes” con los fondos públicos. Lo que subvierte es que alguien pueda forjar un grupo económico, desvencijar el estado de bienestar del pueblo, y continuar como si nada hubiera pasado. Lo que apabulla es cómo ante los ojos de todo el mundo le dan categoría de estrategia de Estado a la corrupción, sin ninguna contención ética; y luego de desfalcar a la nación le piden sacrificios, le “imploran comprensión”. Como el tipo aquel del cuento, que mató a su papá y a su mamá, y luego le pidió clemencia al juez porque él era “un pobre huérfano”. La manifestación más descarada del nivel de perversión a que hemos llegado.
Todo el mundo dominicano de hoy es un teatro. Y la obra que representan se llama ¿Cuándo fue que esto se jodió? ¡Y todos saben quién nos jodió! ¿No lo saben los poderes fácticos, los empresarios, los industriales, la iglesia? ¿No lo saben los pobres de solemnidad? ¿No lo pregonan las fortunas que exhiben los comensales hambrientos que tuvieron a la mesa? ¡Oh, Dios! Hay que rechazar ese juego de máscaras que exacerba las incertidumbres de la historia nacional, y nos pone a ver los escombros y los falsos dioses que nos han gobernado.
¿Cuándo fue que esto se jodió?¿Por qué esa fría historia circular en la que todo se repite, como si no pudiera hacerse política de otra manera?
Artículo original publicado en el periódico HOY.
Filosofando como un pendejo
Por Andrés L. Mateo
En la sociedad dominicana el pendejo es una categoría histórica
La transacción sobre los terrenos del Parque Jaragua y Bahía de las Águilas me ha empujado de nuevo a filosofar como un pendejo. En la sociedad dominicana el pendejo es una categoría histórica, y hay que tomárselo bien en serio. ¿Quiénes son los pendejos? ¿Cuál es su morfología fundacional, la inflación moral que los hace surgir?
Los pendejos son seres de buena fe descendidos de otro universo en el que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de las tentaciones les nubla el pensamiento. Nunca se han aprovechado de la riqueza pública, porque tienen desplegadas la curvatura de la ingenuidad, y el brillo de las pompas de los políticos de turno les hace creer que ellos tienen la esbeltez resistente ante los privilegiados, que se enriquecen mágicamente desde los cargos públicos, y siguen siendo honorables. Los pendejos son el plural masivo, el predicado de los corruptos, la burla que se zambulle en la risita del oportunista trajeado a la última moda, con buenos carros y residencias suntuosas, cuentas bancarias, y encopetados en la tribuna pública porque se saben pertenecientes a un arribismo que no se inquieta por el honor, que se repite su tipo una y otra vez en la vida del país, como si fuera una fatalidad particular de nuestra historia, diluida en una duración que arrancó con el inicio mismo de la República.
Mientras los tres ministros hablaban (bien peinaditos, trajeados a la moda, ricos personajes de la fauna criolla, frunciendo la cara para explicar una decisión arbitraria y contraria al interés público como si fuera un acto de progreso y libertad) yo pensé que es sobre el abatimiento de los pendejos, su marginalidad e instrumentación, que las castas políticas corruptas se han enseñoreado en nuestro país. Y que quizás la tanta burla de los políticos dominicanos haga pasar a los pendejos de objeto a conciencia, y los lleve a ver el rostro de su rebelión. Porque, ¿cómo es posible explicar que tres ministros del gobierno se paren frente al país y proclamen su impotencia de no hacer cumplir las leyes? ¿A quién hablaban sino era a nosotros, los de entonces, que seguimos siendo los mismos pendejos? ¿No es esa transacción la anomia del Estado desplegándose en la más enclenque decisión de gobierno de los últimos cuarenta años?
Y no es tan solo el Estado dominicano el que vive en la anomia, es la nación entera. Después de esa decisión este es un país en el que cualquier aventurero puede llegar y colgar su sombrero. El frío cinismo de instrumentalizar la pobreza de Pedernales para justificar la transacción, es un miserable ejercicio de irresponsabilidad (aunque, por otra parte ¿hay alguien en este país que pueda creer en la sensibilidad social de Bauta Rojas o de Francisco Javier?). Vivimos en un país sin normas, sin leyes; en el cual el poder lo falsifica todo. Pero yo les digo a Bauta Rojas, a Francisco Javier y a César Pina; y también a Danilo Medina, que ciento sesenta y nueve años de vida republicana, más de ciento veinticinco de autoritarismo pleno, y un cúmulo incontable de decepciones históricas, obligan a que los pendejos dominicanos tomen la palabra, así solo sea simbólicamente. Aunque, no se puede negar, hay un estallido inocultable en la población dominicana, que genera un sentimiento de frustración colectiva cabalgando en la historia, encerrado como un estigma en la palabra pendejo.
Envuelto en esa atmósfera he regresado a mis viejos afanes filosóficos, seguro de que son los corruptos quienes creen que el pendejo es un pendejo por naturaleza. Pero, son los pendejos los que levantan la lenta concreción de las virtudes, que crece en el silencio de observar callados a tantos turpenes que se roban el patrimonio público sin que la justicia centelleante de los hombres y las mujeres les alcance la solapa del saco mal habido.
Artículo publicado originalmente en el periódico HOY.
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